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Composición corporal. Bioimpedancia, pliegues y sus supuestos

5 oct
4 min de lectura

Actualizado: 6 oct

La bioimpedancia y los pliegues son los métodos más usados para seguir la composición corporal de deportistas, y alrededor de los dos circulan afirmaciones exageradas, como que la bioimpedancia carece de respaldo científico o que la antropometría es el único método validado y da resultados iguales a la disección. Para usarlos bien conviene entender qué mide cada uno y qué supone para llegar a un porcentaje de grasa.

Estimaciones con supuestos

En una persona viva no hay forma de medir la grasa directamente. Todos los métodos miden otra cosa, como el espesor de un pliegue, la oposición al paso de una corriente o la atenuación de rayos X, y a partir de supuestos estiman la grasa. El grupo de trabajo sobre composición corporal de la Comisión Médica del Comité Olímpico Internacional lo resume en que no existe un método de referencia universal y que cada uno tiene sus propios errores (Ackland et al., 2012).

Antropometría y cadáveres de Bruselas

La validación de la antropometría con cadáveres viene del estudio de Bruselas, en el que Clarys, Martin & Drinkwater (1984) disecaron cadáveres y pesaron por separado piel, tejido adiposo, músculo, hueso y órganos. Esos datos sirvieron para desarrollar ecuaciones antropométricas, como el fraccionamiento en cinco componentes de Kerr (1988).

Ese mismo trabajo también mostró los límites de los pliegues. Martin y colaboradores (1985) analizaron los cadáveres de 6 hombres y 7 mujeres y encontraron que la compresibilidad del pliegue cambiaba bastante entre personas y que el contenido de grasa del tejido adiposo también variaba. El calibre mide el espesor de una doble capa de piel y tejido adiposo comprimida, y para pasar de ahí a un porcentaje de grasa corporal hay que suponer cuánto se comprime, cuánta grasa tiene ese tejido y cómo se relaciona la grasa de debajo de la piel con la del resto del cuerpo.

O sea, el estudio de cadáveres sirvió para validar la antropometría y también para mostrar que el porcentaje de grasa que sale de los pliegues es una estimación con error. Lo más confiable, si lo mide alguien entrenado, es el espesor de los pliegues en milímetros.

Bioimpedancia

La bioimpedancia pasa una corriente muy débil por el cuerpo y mide la oposición a ese paso, que tiene dos partes, la resistencia y la reactancia. El agua con electrolitos conduce bien la corriente, así que con ese dato y una ecuación se estima el agua corporal total. Después, suponiendo que la masa libre de grasa tiene una hidratación más o menos constante, cerca del 73 %, se estima la masa libre de grasa, y por diferencia con el peso, la grasa (Kyle et al., 2004).

Ahí está su principal debilidad. Si la hidratación cambia, por haber entrenado, comido o tomado mucho líquido, el resultado cambia aunque la grasa sea la misma. Pero de ahí a que carezca de respaldo hay mucha distancia. La guía de la Sociedad Europea de Nutrición Clínica y Metabolismo (ESPEN) concluye que la bioimpedancia es útil en personas sanas cuando se usan ecuaciones validadas para esa población y la hidratación es normal, que no se recomienda con índices de masa corporal extremos o con la hidratación alterada y que funciona mejor para describir grupos que para dar un valor exacto de una persona (Kyle et al., 2004).

En deportistas, Campa y colaboradores (2021) revisaron los métodos disponibles y remarcan la importancia de estandarizar la medición, de usar ecuaciones desarrolladas en deportistas y de mirar también los datos crudos de resistencia y reactancia, como el ángulo de fase.

DXA

La absorciometría dual de rayos X, o DXA, se usa mucho en investigación como referencia, pero también tiene supuestos, como una hidratación constante del tejido magro, y los valores pueden cambiar entre equipos y versiones de software (Ackland et al., 2012).

Esquema de pliegues, bioimpedancia y DXA, qué mide cada método, qué supone para estimar la grasa y cuál es su mejor uso

Aplicación práctica

Lo que puedo concluir es que ningún método da un porcentaje de grasa exacto, y que lo más útil es elegir uno, medir siempre igual y mirar la tendencia.

  • Si usás pliegues, que los tome siempre la misma persona con técnica estandarizada, por ejemplo ISAK, y mirá la sumatoria de pliegues en milímetros más que el porcentaje de grasa.

  • Si usás bioimpedancia, medite en ayunas, con la vejiga vacía, sin haber entrenado en las horas previas y siempre a la misma hora.

  • No compares valores de métodos distintos ni de equipos distintos.

  • Acompañá la composición corporal con el peso, el rendimiento y cómo te sentís. Un número solo no explica el proceso.

Limitaciones

  • El estudio de cadáveres de Bruselas incluyó pocas personas, y las ecuaciones que salen de ahí tienen sus propios márgenes de error.

  • La precisión de la bioimpedancia depende mucho del equipo y de la ecuación que use.

  • Incluso el DXA tiene error, por eso hablar de un porcentaje de grasa con decimales tiene poco sentido.

Referencias

Ackland TR, Lohman TG, Sundgot-Borgen J, et al. (2012). Current status of body composition assessment in sport: review and position statement on behalf of the ad hoc research working group on body composition health and performance, under the auspices of the I.O.C. Medical Commission. Sports Medicine, 42(3), 227–249. https://doi.org/10.2165/11597140-000000000-00000

Clarys JP, Martin AD, Drinkwater DT (1984). Gross tissue weights in the human body by cadaver dissection. Human Biology, 56(3), 459–473. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/6489991/

Martin AD, Ross WD, Drinkwater DT, Clarys JP (1985). Prediction of body fat by skinfold caliper: assumptions and cadaver evidence. International Journal of Obesity, 9(Suppl 1), 31–39. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/4066123/

Kerr DA (1988). An anthropometric method for the fractionation of skin, adipose, bone, muscle and residual tissue masses in males and females age 6 to 77 years. Tesis de maestría, Simon Fraser University.

Kyle UG, Bosaeus I, De Lorenzo AD, et al. (2004). Bioelectrical impedance analysis, part I. Review of principles and methods. Clinical Nutrition, 23(5), 1226–1243. https://doi.org/10.1016/j.clnu.2004.06.004

Kyle UG, Bosaeus I, De Lorenzo AD, et al. (2004). Bioelectrical impedance analysis, part II. Utilization in clinical practice. Clinical Nutrition, 23(6), 1430–1453. https://doi.org/10.1016/j.clnu.2004.09.012

Campa F, Toselli S, Mazzilli M, Gobbo LA, Coratella G (2021). Assessment of body composition in athletes. A narrative review of available methods with special reference to quantitative and qualitative bioimpedance analysis. Nutrients, 13(5), 1620. https://doi.org/10.3390/nu13051620

 
 
 

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